Diagnosticando el HIC

Los signos importantes pero no específicos son: temblores, piel pálida y convulsiones. La sospecha diagnóstica se basa en síntomas no específicos: aumento del consumo de Glucosa, la concentración de Insulina es mesurable en Hipoglucemia, la reacción al administrar Glucagón, así como la ausencia de descomposición de ácidos grasos.

 

El nivel absoluto de Insulina en la sangre es menos útil que el consumo de Glucosa, dado que niños con las formas focales (= localizadas) de HIC, concentraciones normales de Insulina se encuentran tan solo a unos pocos centímetros de la ubicación del tejido afectado del Páncreas. Esta aparente contradicción encuentra su explicación en el hecho de que los niveles de Insulina del hígado regulan la liberación de Glucosa a partir de su más importante reservorio - el glucógeno hepático. Sin embargo, los niveles de Insulina también son importantes cuando se determina la glucemia simultáneamente.

 

El incremento de los niveles de Glucosa en la sangre después de la administración de Glucagón es un criterio importante.

 

El hiperinsulinismo es improbable si esta reacción está ausente, y por ello es necesario descartar otras causas.  Especialmente las interrupciones del crecimiento durante la gestación (pequeño para la edad gestacional o SGA) o un nacimiento prematuro con un consumo pronunciado de energía, son causas frecuentes de Hipoglucemia en períodos neonatales. Las causas hormonales importantes son la deficiencia de las hormonas suprarrenales cortisol y adrenalina, así como de la hormona del crecimiento. También, las interferencias en la descomposición de los ácidos grasos y aminoácidos pueden causar hipoglucemias.

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